Whatever works

Por Daileen Joan Rodríguez

Me rendí a la comedia del cinismo.

Aunque no tenia pop corn, me di una cerveza… y me di otra. Tenia que hacerlo. Películas como esta merecen alcohol, pues ¿cómo procesar lo ínfimos que somos? y ¿cómo procesar lo vacíos que podemos ser cuando creemos que lo sabemos todo?

Quien haya visto esta película escrita y dirigida por Woody Allen, sabe que muchas cosas en nuestra vida han caído cuando más las criticamos.

Desde el personaje de Boris, muy intelectual, un genio que falla dos veces en su intento de suicidio, decisión que toma porque no puede procesar la “miseria humana” y lo “simios” que son todos los demás; hasta el personaje de Marrietta, una mujer simple que dentro de sus circunstancias creyó en la divina providencia, Esto, hasta que descubrió su verdadera inclinación, gracias a  una persona que con mayor habilidad para ver más allá de lo que ella pudiera imaginar que era, pudo decirle lo que en realidad ella proyectaba ser.

Personajes así, corren a lo largo de nuestra vida y no los reconocemos. Muchas veces, somo nosotros mismos.

Yo, soy un poco de todos ellos. Les invito a ver esta película, les pone a analizar sobre lo simple que puede ser nuestra existencia, si nos exponemos a la experiencia sin juzgarla.

¿Cual es el temor a tomar un paso hacia aquello que nos seduce? ¿La familia? ¿La gente que nos rodea? ¿Dios? Estamos todos en el mismo barco.

El personaje de Melody, es nuestro “Yo” virgen. Antes de haber pasado por cualquier experiencia en el mundo. A sus 20 años ignora muchas cosas, pero ¿porqué? Sus circunstancias no le permitieron llegar más lejos. De repente, se encuentra con un genio anciano (Borris), con un IQ de 200, y decide casarse con él. Una relación que quizás confunde con ¿un romance? El piensa que es así, pero se lanza.

Siempre he dicho, que no toda persona que nos atrae,  representa una atracción “de pareja”. Me he topado con innumerables personas atractivas, mujeres y hombres, jóvenes y adultas, y después de varios “errores”, he podido identificar que no necesariamente tengo que concederles un espacio intimo en mi cuerpo. La mente puede hacer de las suyas también.

Quizás muchas personas llegan a nuestra vida para aportar algo. Quizás sea el destino. ¿Quién lo sabe? ¿Quién sabe si es el destino o es la respuesta a una oración que hayamos elevado?

¿Depende de nuestra fe? ¿Depende del destino? Whatever works!

Lo importante es que pasaron por nuestra vida, marcaron un acento en nuestra historia, nuestro pensamiento y nuestra memoria… y terminaron agregando experiencias a nuestra hoja de vida.

Goooooood for us!

Sea lo que sea que nos haga felices, (como dice la canción) let it be! Y si somos lo suficientemente inteligentes, como para identificar cuando nos estamos dejando llevar por la pasión y cuando nos dejamos llevar por la razón, podremos bregar con las emociones que nos preceden.

Saquemos nuestro monstruo del closet. Y luego de que lo hayamos domado, podremos bailar con él y celebrar un nuevo año.

Después de todo, “no todos los intelectuales son inteligentes…” ni viceversa.

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Categorías: Notas con PopCorn©

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