¿Quién los para?

Por Daileen Joan Rodríguez

No he levantado el puño.  He levantado la mano.

He preguntado, cual niña de 6 años, la pregunta más inocente. En plena conferencia de prensa. Ante un contingente de ambientalistas y profesionales. Ante un ejército de gente patriota. De gente que piensa que hace algo por el país. De gente con buenas voluntades. De gente llena de conocimientos y pericia en materia ambiental.

Mi colega resopló. Casi rebuzna cuando pregunté. Tal vez por arrogancia al pensar que mi pregunta no era digna de una periodista. Tal vez en su afán de lucirse como gran investigadora. Tal vez solo tenía prisa y yo insistía en robarle tiempo.

Discutían los ambientalistas el inminente  traslado de desperdicios tóxicos desde Carolina hacia Mayagüez, su almacenamiento en zonas inundables e irónicamente, el traslado de vuelta a los puertos de la Capital.

“El problema es que no los queremos en nuestra tierra. El problema es que no queremos desperdicios en nuestra comunidad. El problema es que tales desperdicios crean enfermedades y amenazan la salud de toda una región de esta pequeña isla”, fueron algunas de las declaraciones de los expertos.

“El problema es de quienes manejan los desperdicios que nos quieren tirar encima. El problema es que las agencias otorgan los permisos para su manejo. El problema es que el gobierno prohíbe su incineración y por otro lado otorga exenciones contributivas a las compañías que los manejan…”, agregaban a medida que el tema se desarrollaba y mis colegas periodistas preguntaban y preguntaban.

De repente fui poseída por Mafalda. Valientemente pregunté: ¿Si el problema son los desperdicios, qué están haciendo para evitar que se produzcan?

-Imagino que se puede controlar el que las industrias produzcan en exceso tales materiales tóxicos de los cuales nos vemos obligados a disponer.-  Algunos rieron en secreto. Mi colega rebuznó. El doctor trató de explicarme como a una niña de 6 años la razón por la cual “no se puede evitar” la producción de tal inminente basura.

–“Las industrias que los producen lo hacen a través de sus investigaciones y éstas representan una gran aportación económica para el país”, justificó el experto.

¿Qué tan importante pueden ser tales investigaciones, que son más importantes que la salud de un pueblo o del ambiente en que vivimos? ¿Cuáles son las regulaciones para tales investigaciones? -Se pregunta mi Mafalda.-  El problema no es la basura, sino la razón por la que se produce. –Me reclama.

De inmediato me acordé de Mr. Zorg [personaje interpretado por Gary Oldman en The Fith Element], cuando justifica la existencia de la destrucción para crear empleos que generen trabajo para la reconstrucción y hacer que la gente se sienta útil poniendo en función sus talentos y sus conocimientos. Lamentablemente Zorg  se ahogó con un cherry que había en su bebida y ninguno de sus aliados del mal estuvo cerca para ayudarle. Por poco muere en el acto. Solo el fraile que estaba cerca le salvó la vida… Si no saben de lo que les hablo, vean la película.

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Categorías: Notas con PopCorn©

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