‘Firme’ en su silla presidente síndico de FDEMH

Carlos Rivera Lugo / Foto: Jaime Crespo

Mayagüez, P.R. – Ante la persistente solicitud de renuncia por parte de algunos sectores de la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos, el presidente de la Junta de Síndicos, licenciado Carlos Rivera Lugo,  confesó que lo más que desea “es volver al salón de clases, continuar con mis investigaciones para futuras publicaciones y atender a mi familia tranquilamente en este etapa de mi vida”.

Sin embargo, Rivera Lugo dijo reconocer para sí, que en este momento, “no hay quien se haga cargo del problema que enfrenta la FDEMH a raíz del retiro de la acreditación. “Renunciar ahora, sería el camino más fácil y el más irresponsable”, destacó, aferrándose a su silla por el tiempo que así le sea necesario. De igual manera, recibió su respaldo de parte de otros síndicos que aseguran, “no es el momento de hacer esos cambios”.

Mientras, aseguró que estará evaluando el contenido de la propuesta presentada recientemente por el alcalde de Mayagüez, José Guillermo Rodríguez, donde ofrece alternativas para fortalecer la situación financiera, proponiendo una corporación municipal que administre la escuela de leyes.

 

“Los detalles relevantes a dicha propuesta son aún objeto de consideración por el Municipio, por otros sectores comunitarios y por los directivos de la Facultad”, ilustra el comunicado del municipio de Mayagüez.

Respecto a la solicitud que hicieran líderes de las comunidades del oeste, para que se les represente con un miembro dentro de la Junta de Síndicos, Rivera Lugo dijo podrían estar evaluando esa posibilidad, ya que ellos reciben su mayor  apoyo legal a través de la División de Servicios Jurídicos de la FDEMH. Asimismo, sostuvo que siempre los estarán recibiendo, pese a la inminente situación financiera.

Cabe destacar que fue precisamente la situación financiera de la escuela, el argumento fundamental en que se basó el Tribunal Supremo para denegarle la acreditación provisional. Ante este marco, la Junta de Síndicos de la FDEMH creó una moción de reconsideración, que actualmente el Tribunal Supremo evalúa.

 

Con relación a las expresiones que hiciera  el rector de la Universidad del Este, el licenciado Alberto Maldonado Ruiz, sobre el interés que permanece para brindar apoyo financiero a cambio de administrar la FDEMH, Rivera Lugo reaccionó diciéndole “que ponga la acción donde puso la palabra”.

DJR

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One Comment en “‘Firme’ en su silla presidente síndico de FDEMH”

  1. Ricardo
    agosto 18, 2011 a 3:35 PM #

    El poder en la Hostos

    “El que domina a los otros es fuerte, el que se domina a sí mismo es poderoso”
    Lao Tse

    Ningún maestro es sabio sino practica lo que predica. Tampoco, nadie cambia la sociedad desde el ejercicio abusivo del poder.

    Ernest Hemingway en su ensayo, La enfermedad del poder, escribió que “uno de los primeros síntomas de la enfermedad del poder era en cada hombre: la sospecha de los que lo rodeaban, quisquillosidad en todos los asuntos, incapacidad para recibir las críticas, convicción de que era indispensable y de que nada se había hecho bien hasta que el llegó al poder y la convicción que nada se haría bien otra vez a no ser que permaneciera en el poder”.

    Tomando como ejemplo la situación administrativa en la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos podríamos hacer un análisis para encajar el perfil del presidente de la Junta de Síndicos, Carlos Rivera Lugo, dentro de este esquema escrito por Hemingway.

    Primero: la sospecha. Desde que otorgaron la acreditación provisional del 2003 desde el decanato de la administración comenzaron una serie de despidos de profesores por razones desconocidas o por fundamentos difusos, lo que bien podría ser una sospecha de los que lo rodeaban.
    Segundo: las críticas. No ha habido una sola reunión abierta entre Carlos Rivera Lugo con los egresados para escuchar el parecer de los últimos sobre el estado de situación de la escuela y escuchar cual sería la mejor manera de aportar, es decir: nada de contacto con el producto de la escuela (los egresados). Todo, o mejor dicho: lo poco, fue a través de emisarios escudos, que en vez de ser entes de unión, las posiciones de Síndico de egresados y de la Asociación de Egresados fueron mandatos exclusivos de Rivera Lugo. Situación similar se vivió y se vive con los profesores y con los estudiantes; a quienes se les denegó el Derecho de una representación democrática en la Junta de Síndicos: ambos síndicos fueron impuestos por Rivera Lugo. Las veces que le comenté este asunto en mi carácter personal, como egresado, y en referencia los egresados, no fui escuchado. Hice un último intento de unificar los egresados con la administración hace un año, fue inútil. Oídos sordos.

    Tercero: la indispensabilidad. “No hay quien se haga cargo del problema que enfrenta la FDEMH a raíz del retiro de la acreditación”, expresó Rivera Lugo; no suelta el trono y para eso se abrazó del poder y movió lo necesario para que el Consejo de Fundadores haga lo propio. Enviaron misivas inequívocas para darle, a quién protege sus permanentes sillas, un espaldarazo mientras los estudiantes, egresados y el alcalde de Mayagüez piden su renuncia y la de los síndicos.

    Cuarto: nada se haría bien otra vez. Resulta que bajo su administración se ha recibido dos veces y perdido dos veces la acreditación ante el Tribunal Supremo. Su labor de crítico hacia el Tribunal Supremo le valió a la escuela una condición implícita para que abandonase su decanato, sin embargo, siempre refugiándose en la figura de la Junta de Síndicos, quien ostenta el verdadero poder.

    Hemingway también escribió que un hombre que no era honrado era menos propenso al poder y lo mantenía humilde. Sucede, que en días recientes el Consejo de Fundadores envió un comunicado que entre otras cosas mencionaba: “dejamos consignado que Dr. Carlos Rivera Lugo, presidente de la Junta de Síndicos y reconocido catedrático de nuestra Facultad de Derecho, por su entereza, integridad, honradez y sacrificio, tiene toda nuestra confianza, respeto y solidaridad…siempre ha sido abanderado y defensor de los principios hostosianos que nos animan y nos fundamentan…recibió en el 1998 el reconocimiento «Educador de Año»…”.

    Creo que los elementos de Hemimgway están perfectamente recogidos en la figura de Carlos Rivera Lugo. Tiene el poder y le echan flores y honores. “Es una sensación de éxtasis y fascinación con uno mismo” como explica el psiquiatra Saúl Salischiker. El galeno se hace las siguientes preguntas: “¿cómo debe ser la sensación de la persona que tiene un poder constante y total?, ¿cómo controla esa persona su poder, su sensación de fascinación, de hacer simplemente lo que desea? ¿Cómo es que esa persona baja a la realidad y puede volver a funcionar cuando lo necesita con sentido común?”.

    Alberdi comentó que “al hombre que gozó una vez del poder (que él definía como “la expresión algebraica de todos los goces y ventajas de la vida”) le queda el gusto de su ejercicio y el deseo de continuar en su posesión indefinidamente”.

    Muchas constituciones limitan el mandato presidencial a uno o dos términos. Rivera Lugo lleva al mando de la escuela desde su fundación en el 1993, hace 18 años, más del doble de lo que cualquier presidente estadounidense puede ser reelegido, país que constantemente crítica. ¿Entonces? ¿Practica Rivera Lugo lo que predica?

    Históricamente muchos otros han padecido de esta enfermedad de poder. Carlos Menem, expresidente de la República Argentina, “al entrar en las fases finales de su primer mandato iniciado en 1989, forzó una reforma de la Constitución en 1994 que le permitiría la reelección al año siguiente. Triunfó abrumadoramente sobre el candidato radical. Este segundo mandato se inició en 1995 y concluyó miserablemente en 1999. Gran parte del mismo dio lugar, o mejor, instaló, según es bien sabido, un ambiente culturalmente asfixiante y un grado de oportunismo político y corrupción moral del que el país no acaba de salir”, comenta Hector Ciapuscio.

    La Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos no merece otra cosa que sea paz y libertad, necesita aire para respirar, nuevos líderes, nuevas energías y dejar atrás discursos y discusiones del pasado. Las viejas estrategias están descifradas. Nadie ya les cree. Los estudiantes están avivados. No hay forma de reclutar un nuevo estudiante cuando la mayoría de la opinión pública está en contra de la administración, también lo están los profesores, los egresados y sus actuales estudiantes. Este no es el ímpetu del 2001 cuando el proyecto era fresco y se perdió la acreditación. No hay esas energías. La frescura estriba en nuevas caras y nuevos estilos.
    Por el futuro de la escuela Carlos Rivera Lugo debe renunciar. Mi escuela, de la que tengo un diploma de abogado; mi referencia jurídica ante la comunidad jurídica del mundo, debe seguir por encima de cualquier hombre, fuerza o ley. Es mi derecho y deber defenderla.

    Lcdo. Ricardo Delestre

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