HAITÍ: Ils Nous Sommes

Serie especial: 13 meses después de la tragedia en Haití
Ils Nous Sommes …

Por Daileen Joan Rodríguez

[fotos por Jaime Crespo]

PUERTO PRÍNCIPE – La voluntad de un pueblo puede marcar el curso de sus generaciones. El grito de revolución que en el pasado le ganó su libertad al pueblo haitiano, hoy apenas se escucha en las calles inundadas de escombros, basura, desolación y una moral adulterada por el sentido de supervivencia.

A un año del sismo que sacudió en enero 12 del 2010 a la república de Haití, no solo se ven por las calles las ruinas de las edificaciones que colapsaron por el terremoto que sepultó a miles de haitianos, sino también se pueden percibir los escombros de las almas que no logran levantarse de la sacudida existencial.

Esta primera república negra de las Américas -protagonista de un movimiento antiesclavista triunfante- hoy ha cambiado su imagen por una de miseria humana y de dependencia mundial.  Pero por más que la comunidad internacional se afana en asistir a su gente, su inestable  gobierno les mantiene bajo un auto-bloqueo en la Aduana, limitando la entrada de las ayudas  y cobrando grandes cantidades de dinero para permitir su entrada al país.

Pero ni el sufrimiento por la carencia de recursos básicos ha socavado el espíritu luchador de un pueblo que se mantiene unido por sus costumbres y colores. En medio del caos que domina las calles se puede ver un pueblo que trabaja y que anhela salir adelante pese a las injusticias.

En donnant la main

Mientras del otro lado, Puerto Rico observa solidario a la que antes llamaran la Perla del Caribe. Al igual que Haití, a La Isla del Encanto no le quedan muchos recursos para mantener vivo ese eslogan que adoptaron como cierto los turistas.

La lucha de Puerto Rico por liberarse del estigma de ser una colonia continúa a la entrada de la segunda década del siglo 21. Aunque las circunstancias del puertorriqueño promedio se alejan de la pobreza extrema que retrata el paisaje haitiano, el espíritu de un pueblo sin identidad revela problemas sociales que resaltan su particular miseria.

En medio de toda la crisis mundial, estos hermanos del Caribe comparten realidades que reflejan; la carencia de valores, corrupción, división de clases sociales, falta de iniciativas para resolver sus propios problemas, una mirada esquiva hacia los recursos naturales y la protección de su ambiente, y la indiferencia de los más comunes ante la falta de una educación digna.

Desde antes del sismo, la causa de Haití mantenía reclutados a miles de misioneros, religiosos, cívicos y científicos. Proyectos como la construcción de escuelas y el establecimiento de infraestructura para comunidades más sanitarias, se veían desde la frontera en Barahona hasta las proximidades de la metrópolis haitiana.

Tras el sismo del 12 de enero del pasado año, muchos fueron los que conmovidos se movilizaron para allegar su mano en rescate de lo primordial: La vida.

Cientos de héroes prestaron su talento para sanar. Cientos de organizaciones se apuntaron en este rescate que todavía mantiene un puente de esperanza en el corazón de los haitianos, a pesar de la enfermedad y los ataques civiles por la desesperación que les invade a causa de la injusticia, la corrupción y la trata humana.

Desde el oeste de Puerto Rico entidades como la Fundación de la Corporación Ferries del Caribe (CFC) que en la frontera construye el Batey Isabela desde 2004, la Agencia de Desarrollo de Recursos Asistenciales (ADRA) que ha levantado casas, hincado pozos y administrado refugios y la recién creada Fundación Generación Esperanza para Haití que tiene en agenda construir viviendas y escuelas, son ejemplos de las muchas organizaciones que intentan ayudar proveyendo alimento, vivienda, salud, educación y fe.

¿Pero quién es el que da y quién es el que obtiene en todo esto? Dicen que en medio de la crisis un pueblo se levanta. También dicen que dando se recibe. El afán de ayudar puede ir más allá de dar. ¿Cuál es el verdadero motivo de este movimiento en este punto de nuestra historia? ¿Porqué apelar a la caridad ahora, cuando antes solo comprábamos coloridos cuadros y canastas haitianas en la fiestas patronales?

¿Quién ha sido libre y quien permanece dependiente? ¿Quien se ha caído de la gracia divina que su fe le dicta? ¿Quién rescata a quién de su abismo existencial? ¿Cuál es la verdadera hambruna que nos desnutre como ciudadanos? ¿Cambia en algo haber nacido en tierra caliente o en loza fría? ¿Cambia en algo haber crecido jugando con palos o con alta tecnología? ¿Cambia en algo el idioma que hablamos, las creencias religiosas, las imágenes en los altares? ¿Cambia la dieta y/o la frecuencia con que llega al plato nuestra visión de abundancia? ¿Nos hace diferentes? ¿Nos une o nos separa?

Pulseo en aduana por ayuda humanitaria para Haití

Autobloqueo. Es lo que aparenta gestar el gobierno haitiano respecto a la ayuda humanitaria que llega al país, pues los cuatro vagones que salieron desde el Oeste de Puerto Rico con la misión de entregar casas prefabricadas y un adelanto de provisiones de alimentos y artículos para niños, no ha podido ser levantado de Aduana.

Y es que tras incontables intentos por someter la nueva documentación solicitada a ADRA-Puerto Rico, para sacar los vagones de aduana, al cierre de esta edición el gobierno haitiano había solicitado $96 mil dólares en impuestos, incluyendo una certificación de donaciones de la institución sin fines de lucros.

Si bien fueron abiertas las puertas de la frontera para dejar entrar las ayudas una vez ocurrido el sismo del 12 de enero de 2010, ahora el gobierno las cierra para las organizaciones que hacen el intento por rescatar al pueblo haitiano de la hambruna y la amenaza del cólera y la malaria, cobrando grandes sumas de dinero por tramitar la entrada de vagones con artículos de primera necesidad.

Vagones provenientes del Oeste y otras partes de Puerto Rico han sido vistos entrar a Puerto Príncipe con suministros para los campamentos que administran diversas organizaciones humanitarias en la región de Carrefour. Sin embargo, los primeros vagones enviados a inicios de este mes, no han podido ser liberados de aduana…

Publicado en el Periódico La Estrella de Puerto Rico Ed.1451

Un recorrido por las calles de Puerto Príncipe revela gente que tiene potencial para superar la suerte que le ha tocado vivir. El director de ADRA-Puerto Rico, José Alberto Rodríguez explica que “cuando uno conoce el problema, el ambiente es mucho más comprometedor. Ver la necesidad nos compromete y nos hace responsables de esta gente. Ver la gente en la calle luchando, trabajando y tratando de buscar el pan de cada día, también nos entusiasma, pero lo más especial es que Dios ha puesto en nosotros el principio de amar. A mí me gustaría que mi país sea un país abierto a mirar a otros lugares porque a pesar de que somos pequeños, Dios nos ha dado demasiado y por eso creo que debemos dar más”, explicó el misionero de la Iglesia Adventista en Puerto Rico.

Según Rodríguez el terremoto del 12 de enero de 2010 puso los ojos del mundo a mirar hacia Haití y aunque ahora la gente ve que ciertamente este es un país en pobreza, todavía se pregunta ¿porqué el mundo alrededor come bien, duerme bien, tiene migración para entrar y salir del país y Haití todavía vive dentro de un cerco de opresión humana carente de libertad? “Así como un día ellos se libertaron, hoy el mundo tiene que liberarlos”, agregó el misionero de la organización de ayuda humanitaria que recién ocurrido el sismo sirvió de asesora en asuntos organizacionales al ejercito de las Naciones Unidas para repartir la ayuda humanitaria en Haití.

Y tal parece que la ayuda no se limita a hacer envíos con artículos de primera necesidad. Luego de que el gobierno recuperara el control de Aduana, y comenzara a cobrar grandes cantidades de dinero para permitir la entrada de vagones al país, la comunidad internacional ha preferido enviar recursos humanos. Desde Europa, América y todas partes del mundo, llegan profesionales de la salud, médico, geólogos, científicos, albañiles, en fin, todo tipo de talento humano intenta formar parte de este rescate.

Para el cirujano ortopeda Cary Pietrich, haber querido ser médico ha sido parte de su sueño personal para poder ayudar a personas de bajos recursos…

Misionero ortopeda iniciado en Mayagüez narra vivencias salvando vidas en Haití

Una carpa de tela sirve de clínica anexa al Hospital Adventista de Haití para atender a cientos de pacientes sobrevivientes del terremoto del 12 de enero de 2010.

Esta carpa todavía hoy está en pie para recibir a los traumados que temen entrar a estructuras de cemento, a pesar de haber sido este el único hospital que no recibió daños en su estructura y certificado por ingenieros de que no colapsaría.

El 50% de los pacientes que recibe este hospital son personas que no se han recuperado de sus fracturas producidas por el terremoto. Así lo dejó saber el cirujano ortopeda Cary Pietrich actualmente a cargo de la clínica, quien vivió doce años en Mayagüez mientras trabajó en el Hospital Bella Vista.

Cerca de 300 personas se atienden a diario por fracturas, casos de pediatría y otras enfermedades no relacionadas al sismo. Todos los casos se atienden sin facturar y todo el personal trabaja como voluntario y residen en la clínica.

“Ninguno de los pacientes tienen recursos económicos. Imagínense el reto que tenemos”, explicó el misionero y cirujano ortopeda que lleva atendiendo unos 60 pacientes a diario desde abril de 2010 sin sueldo.

La razón por la que Pietrich se inició en la medicina, fue por haber sobrevivido en carne propia la pobreza. Desde niño este héroe de la medicina vivió la carencia, sin servicios eléctricos ni agua y vio cómo su padre granjero hacía lo imposible por llegar al próximo día con su familia.

“Quiero ayudar a los pobres. Los haitianos son gente que básicamente todos son pobres”, dijo haciendo una pausa conmovido. “Pero siendo pobres, tienen paciencia, aparentemente han aceptado su pobreza, y esperan su turno. Y cuando los atendemos, aceptan su tratamiento con gusto y se van. Paciente tras paciente, tras paciente. Es imposible no ser impactado por lo que ocurre aquí. Haití es el país más pobre del hemisferio,” expresó el médico, que no descartó regresar a Puerto Rico una vez se jubile, porque fue aquí donde realizó su sueño de ser misionero por primera vez.

Siguiendo los pasos de un médico que vivió en Nepal con su esposa y escribió el libro que le invitara a seguir su ejemplo, Pietrich se casó con una estudiante de enfermería haciéndole a esta saber que sería misionero y que su vida estaría al servicio de los más necesitados. Uno de los procedimientos más difíciles que realizó recientemente lo fue un implante de columna. Este procedimiento, además de ser difícil, es muy costoso, sostuvo.

El médico destacó la aportación de grandes compañías de los Estados Unidos que donaron cerca de $10 millones en equipos modernos y otras donaciones de diferentes lugares para facilitar el trabajo en la clínica. Todo tipo de implantes y equipos para cirugía, fue recibido para atender a los miles de pacientes que no tienen con qué pagar por los servicios médicos.

“Hasta hoy los servicios son gratuitos, pero auguro que pronto el hospital tendrá que comenzar a cobrar, porque es casi imposible salir adelante”, dijo lamentando que su término como médico en la clínica concluya pronto, una vez se identifique otro médico voluntario que puede suplantarle. Una vez concluya su labor en Haití comenzará a escribir un crónica para donar las ganancias de la publicación al Hospital Adventista de Haití.

Publicado en el Periódico La Estrella de Puerto Rico Ed.1451

Pilares de la educación

Acampar en la Universidad con la voluntad de hierro para defender el aprendizaje y asegurar un futuro más prometedor, es un estilo de vida involuntario para cientos de estudiantes y decenas de profesores haitianos. En esta paradoja comparten su campus una comunidad universitaria con las familias de sobrevivientes del sismo que conmovió su tierra el pasado 12 de enero de 2010.

Entre cabros, gallinas, perros, niños, soldados y quien sabe que otros elementos de distracción, día a día Pierre -un profesor de la Universidad Adventista de Haití -se levanta del suelo polvoriento -donde ha dormido su noche bajo un toldo plástico- para llegar al salón y dar cátedra con el estómago vacío.

Para Dexter Legarde, director académico del Colegio Adventista de Diquini, lo que le da sentido a la vida es “ver como esos profesores se levantan todos los días para continuar el trabajo. Es admirable”, explicó sin hacer comparaciones al conocer sobre la crisis que vive la comunidad universitaria en Puerto Rico.

Ver cómo algunos estudiantes de este hemisferio -que tienen la voluntad de estudiar- no pueden continuar sus estudios porque no cuentan con los recursos económicos para completar el pago de su matrícula, es una realidad palpable en muchos otros lugares a lo ancho del planeta. Pero la situación que está viviendo Haití es un poco más compleja, aseguró.

“Antes del terremoto los estudiantes ya tenían dificultad para financiar sus estudios. Después del terremoto se complicó mucho más la situación. Los padres que antes tenían la posibilidad de pagar regularmente los estudios de los alumnos ya no tienen posibilidad de hacerlo. Los que se han quedado -que han sobrevivido al terremoto- han perdido sus trabajos, sus empleos… En la Universidad tratamos de hacer todo lo posible para ayudar a los estudiantes, pero no podemos hacerlo”, sostuvo.

Por su parte, el administrador Michel Adler, aseguró que para poder responder a las obligaciones financieras esta universidad privada solo puede contar con la aportación que viene de los alumnos. “Con lo que tenemos que pagar al gobierno, los gastos de electricidad, de agua y la nómina de los profesores, no nos basta nada ahora”. Y mientras, la administración trata de sensibilizar a los estudiantes a ver si pueden responder con las exigencias para poderle pagar a los profesores. “Pero a veces no pueden responder a sus obligaciones”, señaló.

Mencionó que el costo por estudiante equivale más o menos a $500 dólares por semestre. La universidad actualmente cuenta con una matrícula aproximada de 700 estudiantes, quienes no cuentan con beca ni otras ayudas económicas para financiar sus estudios, señaló.

“Al inicio teníamos la posibilidad de ofrecer a cada estudiante un beca para que pudieran asistir a la universidad, pero con la situación actual no podemos mantener esa promesa”, dijo. Dentro de este marco, la administración universitaria  asegura que no ha habido protestas ni disturbios por parte de los estudiantes en reclamo. “Nunca ha habido protestas, porque la administración siempre busca la manera de comunicar la realidad económica de la universidad a los estudiantes”, explicó el administrador de esta institución de educación superior privada, que cuenta con las facultades de Teología, Ciencias Administrativas, Enfermería, Ciencias en la Educación y un departamento para la formación de maestros a nivel primario básico.

El plan de educación en Haití

Legarde aseguró que existe la voluntad para adelantar la educación en el país. “Primero hay que considerar la condición de vida de los padres, de los alumnos y de los profesores que están viviendo bajo tiendas. Aquellos que conocen saben que para tener aprovechamiento académico, el medio ambiente debe ser propicio para el aprendizaje”, expresó. Parte de este medio ambiente es la presencia del ejército de las Naciones Unidas en el campus donde habitan bajo unas 600 carpas los sobrevivientes a la intemperie.

El catedrático que ha participado en varios foros que buscan revolucionar el sistema educativo en Haití, sostiene que hay consenso en el gobierno acerca de que todo haitiano debe tener acceso a la educación gratuita a partir de 2015, dijo. Pero Legarde, quien pertenece al Comité de Currículo en Educación del Colegio Adventista en Diquini, se pregunta si con toda la situación actual el gobierno podrá cumplir con este objetivo.

Y es que la situación política de Haití les impide ver un futuro optimista de la realización de este programa tan ambicioso, señaló. “Sobre el papel el programa es uno bien realizado pero en la realidad no sabemos cómo se va a poder implementar a nivel general”, dijo.

Mientras, los planes de Educación requieren de un gobierno consciente de la necesidad y el derecho de un aprendizaje digno. En esta segunda ronda de elecciones se destacan dos candidatos que vienen a presentar propuestas muy contrastantes. La primera es Mirlande Manigat  una profesora de leyes y ex primera dama y el segundo candidato Michel Martelly opuesto a las características de Manigat,  según dijo.

Las probabilidades de que gane Martelly del partido Respuesta Campesina, se valen del favor que le presenta el pueblo por su popularidad como cantante. Pero a juicio de los intelectuales, este deberá contar con una plantilla de funcionarios que le asesoren respecto a los planes mencionados para subsanar las diferencias y prejuicios sociales entre la clase intelectual, la elite de la alta burguesía y el pueblo, según dijo.

Sin embargo la esperanza no deja de alimentar el sueño de intelectuales, aunque reconocen que “ningún país podrá levantarse sin una estabilidad política y económica”, concluyó el administrador de la Universidad Adventista de Haití.

Colaboración para Internews Services

Tramitan establecer hogar de niños haitianos huérfanos en el oeste

El niño dormía sobre una manta en el suelo y bajo una carpa, cuando Christie preguntó -¿dónde está el bebé que mi hijo rescató de los escombros?

Para su sorpresa recibió una llamada por teléfono y era su hijo, uno de los anónimos héroes misioneros de ADRA-Puerto Rico que participó del rescate después el terremoto que sacudió a Haití en pasado 12 de enero de 2010. “Adivina a quién tengo frente”, dijo Christie al teléfono. “Tengo de frente al niño que le salvaste la vida”.

“¿Se salvó?”, exclamó feliz el rescatista al enterarse de que aquel niño que sacó hace poco más de un año de debajo de los escombros, estuviera vivo. La historia de este pequeño personaje comienza cuando para entonces, su madre herida y moribunda bajo los escombros gritaba su nombre. A ella no la pudieron sacar, pues murió antes de poder ser rescatada. Pero dejó establecido que había otro ser humano bajo las ruinas y el equipo de rescate inició la búsqueda.

Era su hijo. Un bebé, que hoy a un año y un mes de ocurrida la tragedia, forma parte de un grupo de niños sin hogar que podrían llegar al oeste para ser adoptados bajo la iniciativa de un programa financiado por ADRA (Agencia de Desarrollo de Recursos Asistenciales) y la Iglesia Adventista.

El director de esta misión humanitaria en Haití, el pastor José Alberto Rodríguez explicó que ha iniciado los trámites para traer un grupo de niños sobrevivientes del sismo, que quedaron sin hogar y sin padres. Su tutora, Evanuc, una heroína haitiana del programa de enfermería de la Universidad Adventista en Diquini Puerto Príncipe, está dispuesta a venir con el grupo para establecerse en Puerto Rico.

“Hemos identificado una casa en el oeste y ya iniciamos los trámites de adopción para traer a los niños que quedan sin padres”, explicó Rodríguez, quien recientemente viajó a Haití con un grupo de periodistas para dar seguimiento a las ayudas enviadas desde el oeste a la región del epicentro.

Este programa de enfermería tuvo a cargo en un momento cientos de niños que quedaron huérfanos por la catástrofe. Hoy, son pocos los que quedan viviendo en el campamento situado dentro de esta universidad privada.

Todos los días se levantan los niños, van a la escuela, llegan de la escuela, reciben su comida del día, hacen sus tareas y juegan hasta el cansancio para irse, no a la cama, sino a la manta polvorienta bajo su caseta asignada. “Algunos se destacan por ser diligentes con los mandados al colmado y traer el cambio correcto. Otras hacen las asignaciones sin que las manden y hay la que vigila por que todos se comporten, fiscalizando al grupo como toda una líder”, destacó la directora del programa.

“Las niñas duermen en un espacio y los varones en otra carpa”, explicó la tutora al tiempo en que recibía a los pequeños del Colegio Adventista de Diquini ubicado también dentro del campus universitario, donde llegaron a vivir 22 mil personas. Ahora quedan apenas unas 600 familias que comparten un espacio común con la comunidad universitaria entre cabros, gallinas, perros, profesores, estudiantes y soldados de las Naciones Unidas que custodian las instalaciones.

Publicado en el Periódico La Estrella de Puerto Rico Ed.1451

…Presente la comunidad internacional

Ante este marco, la comunidad internacional ha decidido enviar más recursos humanos que presten sus servicios en las diferentes áreas de asistencia humanitaria. Desde Europa, Cánada, Estados Unidos, Puerto Rico y el Caribe, entre otros países, llegan científicos, geólogos, médicos, ingenieros, albañiles, psicólogos, y demás profesionales para servir en la misión de rescate de este pueblo azotado por la naturaleza.

Es el caso de Carlo Enrico Bravi, un geólogo que trabaja en la misión de Geólogos sin Fronteras. Esta institución sin fines de lucro que tiene a su cargo cavar pozos de agua en varias regiones como Tabarre, Leogan y Ca-ira al oeste de Carrefour, no ha podido continuar el proyecto a pesar de contar con el aval de los alcaldes, porque el proyecto ha quedado sin fondos.

Es a través de los Clubes Rotario Internacional que se tramitan las propuestas para este proyecto, pero según el experto, “a nivel local no se ha logrado nada”, dijo. “Se necesitan unos $100 mil para el proyecto de Leogan que está a cargo del Club Rotario Internacional”, agregó.

Por su parte, el ingeniero haitiano Belony Mercy de la organización ODEMINF Inc. sostiene que hay voluntad de parte del pueblo haitiano para salir adelante. “Por eso estamos aquí, para hacer posible la ayuda que nos traen y trabajar con el gobierno local para ganar su aprobación a estas ayudas”, concluyó.

4 comentarios en “HAITÍ: Ils Nous Sommes”

  1. Carolina Rodriguez Plaza
    junio 5, 2011 a 12:29 PM #

    Colega! Fue un placer compartir tan enriquecedora experiencia contigo. Sencillamente no me canso de leer tu trabajo. Espero y confio que algun dia nos tiremos esa aventura nuevamente. Todo incluido!

  2. Miguelina Rodríguez Rosas
    junio 3, 2011 a 11:17 PM #

    Irónico…tan bello que es nuestro Caribe y que pena que halla un lugar tan inhóspito!!! Pensar en que todos sabemos donde está Haití puede ser verdad, pero que todos nos acordemos de su dolor…no creo!!! Triste que se hallan puesto en el mapa por tan trágica situación.
    Triste es enterarse de la maldita burocracia existente en su gobierno y sean ellos mismos lo que decidan que entra y que no entra cuando es el momento de recibir sin medida para ayudar a su pueblo a levantarse. A los caribeños nos distingue que no importa la tierra de donde vengamos…nos levantamos con nuestro esfuerzo y trabajo, con la fe y la esperanza que da un nuevo día. No dudo que muchos haitianos aunque sumidos algunas veces en la desesperación de avanzar en el tiempo, tengan presente que hay que luchar, tener Fe y también la esperanza de que mañana todo será mejor.

    Excelente reportaje!!!

  3. Yadira Figueroa
    junio 3, 2011 a 9:25 PM #

    Daileen (Roja) no podia esperar menos de ti…esto es un reportaje de verdad!!!

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  1. Tweets that mention HAITÍ: Ils Nous Sommes … | entremediopr.com -- Topsy.com - febrero 17, 2011

    […] This post was mentioned on Twitter by Jacobo Merced, Daileen Rodriguez. Daileen Rodriguez said: Primera parte del ensayo: HAITÍ: Ils Nous Sommes …: http://t.co/aZqUK5U […]

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